la revista on-line de la facultad de Filología Hispánica de Poznañ

   

 

agregame a favoritos|contacto
Internet EsPa'Ti

 
     Portada
     Actualidad
     Vida Universitaria
     Mundo Hispano
     Literatura
     Críticas y análisis
     Traducción
     Nuestras obras
     Entrevistas
     Literarias
     Otras entrevistas
     Cultura
     Cine
     Música
     Deportes
     Artyku³y po polsku
     Enlaces
     Mapa del sitio
     Contacto
 
 

 "Pantaleón y las visitadoras" por Mario Vargas Llosa

 

Pantaleón Pantoja es un soldado ejemplar, siempre cumple las órdenes de sus superiores, obtiene buenos resultados en su carrera, antepone el ejército a su familia. Es la persona perfecta para cumplir una misión especial en la selva peruana: establecer allí un servicio bajo el nombre de Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines. Alejados en la Selva Amazónica, los soldados sucumben ante la tentación, les faltan valores morales y violan a las chicas de pueblos cercanos. Para reducir el número de violaciones, el ejército piensa llevar prostitutas a sus soldados. Es una misión secreta, Pantaleón tiene que vestirse de civil y la gente de Iquitos no puede darse cuenta de las actitudes del ejército. Todo en un absoluto secreto militar. Su superior le manda: "No quiero que ponga más los pies en la comandancia ni en los cuarteles de Iquitos." A lo largo del tiempo, el servicio va funcionando muy bien, tiene su propio himno y emblema. Y todo esto gracias al amor del protagonista. Pero no es el amor a su mujer o su madre. ¡Todo lo contrario! Pantaleón empieza a engañar a su esposa, pretende ocultar que tiene una amante, pasa cada vez más tiempo con las personas sospechosas como la prostituta Chuchupe que llevaba un burdel antes de juntarse con él... De tal manera se presenta la esencia del argumento de la novela de Mario Vargas Llosa "Pantaleón y las visitadoras", publicada en 1973.

 

Llosa dedicó la novela a su amigo José María Gutiérrez. Este director de cine español realizó la adaptación de "Pantaleón y las visitadoras". El libro arranca con una cita de Flaubert ("L'éducation sentimentale"): "Il y a des hommes n'ayant pour mission parmi les autres que de servir d'intermédiaires; on les franchit comme des ponts, et l'on va plus loin". Pienso que en esta obra podemos interpretar los intermediarios (intermédiaires) de dos maneras: como las prostitutas o el propio Pantaleón. La causa de su desastre es el amor al ejército. A la orden de sus superiores, piensa saciar los apetitos sexuales de los soldados, pero a la vez pierde el código ético de sus padres. Debido al hecho de que cumple estrictamente el deber que le han asignado, está destinado al fracaso. Comentando su obra, Mario Vargas Llosa explica: "Pantaleón es un hombre que se hunde por la solidez de sus principios".

 

En el libro "Diálogo con Vargas Llosa" de Ricardo A. Setti (1988)[1], respondiendo a la pregunta: "¿En qué persona se inspiró usted para crear el fantástico personaje que organiza un "Servicio" de prostitutas para visitar a los militares peruanos perdidos en puestos lejanos en la selva amazónica?", Llosa replica: "Parte también de un hecho real. En un viaje que hice yo a la selva, descubrí que los militares de la frontera recibían visitadoras, que llegaban directamente a los cuarteles. Y lo descubrí por el rencor y la envidia que esto provocaba en la población civil masculina. (...) Pues esto me dio a mí inmediatamente la idea. (...)" Llosa comenta además: " (...)Yo ya tuve la experiencia propia de un colegio militar cuando era niño, lo que me hizo ver funcionar, un poco desde adentro, este tipo de instituciones cerradas en sí mismas, jerárquicas, en las que muy fácilmente pueden producirse deformaciones como las de Pantaleón, es decir, lo que podríamos llamar una inversión de medios y fines: los medios se convierten en fines y los fines se convierten en medios, y eso es una especie de perversión de la naturaleza humana."

 

Mario Vargas Llosa subraya la hipocresía de los dos oficios más viejos del mundo: el prostíbulo y el ejército. Leyendo el libro, tuve sensación de la burla de las prostitutas que sirven sólo para satisfacer a las fuerzas armadas del Perú. Sin contar con que el ejército, que debería ser una institución ejemplar, realmente no es honorable ni cuida de sus ciudadanos. Llosa dice: "Creo que (...) el mundo militar aparece también en mis libros un poco como símbolo de una deformación ya más general, que es lo que podríamos llamar la deformación burocrática. Una historia como la de Pantaleón podría ocurrir en un Ministerio, en una congregación religiosa, en un partido político vertical, ¿no? Y en cualquier organización encerrada en sí misma, donde se establecen esas jerarquías verticales, estrechísimas."

 

La obra resulta muy divertida gracias a las situaciones cómicas o irracionales. Como dice Vargas Llosa: "Yo era alérgico al humor porque creía, muy ingenuamente, que una literatura seria no podía ser risueña, que si uno quería, en sus novelas, describir problemas profundos, de tipo social, político, cultural, el humor era muy peligroso, porque tendería a hacer las historias más superficiales, a crear en el lector una especie de actitud burlona, de incredulidad, de simple divertimento.(...) Un día descubrí, por un tema que yo quería desarrollar, que el humor puede ser también un instrumento riquísimo de la literatura para describir una cierta experiencia de la realidad. Y fue con el tema de Pantaleón y las Visitadoras. Luego, en “La Tía Julia y el Escribidor”, creo que aproveché esa experiencia. Desde entonces, soy muy consciente de que el humor es una fuente muy rica, un elemento fundamental de la vida, y por lo tanto de la literatura. Así, no descarto que el humor vuelva a ser otra vez parte central en mis historias."

 

El sentido del humor, la sátira y la ironía son las ventajas innegables de esta obra. El autor, galardonado con el Premio Latinoamericano de Literatura en 1975, utiliza aquellos estilos literarios y recursos especiales: cartas, documentos oficiales, descripciones de los sueños del protagonista o reportajes. Así enriquece su obra y a la vez construye una espléndida farsa y una reflexión moral. Una cosa que me llamó la atención fue el uso del estilo literario semejante al flujo de conciencia es decir, que los diálogos se mezclan, no hay la concordancia de tiempo y resulta complicado seguir la narración y descifrar lo que ocurre.

 

Está claro que "Pantaleón y las visitadoras" trata de un tema muy importante y plantea una cuestión muy delicada. Muestra de ello es que la película homónima, de 1975, no fue llevada a la pantalla en Perú hasta 1981, por una prohibición de la dictadura militar.

 

Katarzyna Derwich (WSJO)©2007



[1] Fragmentos del libro "Diálogo con Vargas Llosa " por Ricardo A. Setti (1988) se encuentran en la página web: http://sololiteratura.com/php/docinterno.php?doc=574